Gerardo González Fernández

Exposición de fotografía del 9 de junio al 31 de julio de 2026.
Exposición de fotografía "En la mirada de Gerardo González. Entre malezas, alimañas, hierbajos y bichos. Biodiversidad" de Gerardo González Fernández, 47 fotografías que reflejan la naturaleza para la conservación de la biodiversidad.
En la mirada de Gerardo González. Entre malezas, alimañas, hierbajos y bichos. Biodiversidad” es una iniciativa de la Plataforma para la Defensa de la Cordillera Cantábrica (PDCC) como parte de sus proyectos centrados en la defensa del territorio y en la preservación de los valores naturales de las montañas, bosques y prados, que llega a la Universidad de Zaragoza con el apoyo del MCNUZ con el objetivo de promover y concienciar sobre la importancia de la defensa de la biodiversidad que nos rodea.
La exposición se compone de imágenes de animales ibéricos realizadas por el fotógrafo y naturalista Gerardo González Fernández (20 de julio de 1969, Ponferrada) quien, de manera altruista, ha cedido las imágenes a la Plataforma para la Defensa de la Cordillera Cantábrica. Las fotografías se exponen por segunda vez, pero el objetivo es que se convierta en una muestra itinerante para que el público de diferentes lugares pueda disfrutar observando a corzos, osos, linces, y lobos, en su medio natural.
Gerardo González es, de profesión, carpintero de la madera. Desde 1995 vive en Colinas del Campo de Martín Moro Toledano, pueblo paterno de apenas 40 habitantes ubicado en la montaña del Bierzo. Este lugar, unido a las enseñanzas de su padre, ha labrado en él una impronta naturalista llena de pájaros, osos, lobos y rebecos. Gracias a ella, hoy podemos disfrutar de un buen número de momentos que nos muestran a esos habitantes que, por ser únicos, hacen de los lugares donde habitan santuarios de vida.
Presentación de la Exposición
El fotógrafo y naturalista Gerardo González Fernández nos presenta una selección personal de sus fotografías, que ha cedido, de forma desinteresada, a la Plataforma para la Defensa de la Cordillera Cantábrica.
La exposición que aquí te presentamos tiene, además de la belleza de las imágenes, una meta clara, servir de herramienta para difundir, con una referencia especial a las montañas cantábricas, la delicada situación que sufre la biodiversidad y la conservación del medio natural.
Estas realidades ocurren en un momento en el que la, tan necesaria, transición energética desde los combustibles fósiles a las energías renovables, es aprovechada por empresas con el único objetivo del beneficio económico, para intentar ocupar grandes espacios naturales excepcionales. Espacios de una España donde los habitantes humanos son pocos y, precisamente por ello, estos lugares se convierten en los últimos refugios para una elevada diversidad de formas de vida. Espacios que atesoran una excepcional riqueza ecológica a nivel europeo. Espacios, en definitiva, no adecuados para ese objetivo.
La transición ecológica se definió como la transformación hacia un modelo económico y social sostenible, que busca reducir el impacto ambiental y el cambio climático. Parecería, entonces, que este planteamiento presenta algunas grietas importantes por las que se cuelan actuaciones que promueven todo lo contrario, en pro de un rápido beneficio empresarial.
También se plantea esta exposición en un momento en el que la academia y la industria asociada al sector forestal generan el lenguaje y la estrategia que adoptan muchas de las administraciones públicas para atajar los incendios forestales. Ese lenguaje y esa estrategia olvidan la gestión ecológica y la vigilancia de nuestros montes y nuestros espacios naturales, para centrar el esfuerzo cuando el desastre ya ha comenzado, a pesar de que es de sobra conocido, que más del 80 % de los incendios forestales tienen su origen en causas humanas.
De la mano de estas políticas y bajo el eufemismo de “limpiar” los montes de “maleza”, se apuesta también por la biomasa como fuente de energía. Pero no se trata de biomasa residual, sino que las enormes calderas de las centrales se alimentan con árboles, muchos de ellos previamente pasto de los incendios, convertidos en astillas, para producir electricidad. Un despropósito tanto ecológico como energético que cierra el círculo de la economía del fuego.
Terminamos esta puesta al día con otra triste realidad: una de las especies más representativas y clave de nuestros ecosistemas, el lobo ibérico (Canis lupus signatus), vuelve a ser cazado por las mismas administraciones que deberían protegerlo.
Ninguna de estas problemáticas es de fácil solución, ya que son asuntos de índole humana que se desarrollan en la naturaleza y sobre los que se sustentan los intereses de importantes grupos económicos. Por eso, se suelen presentar y discutir únicamente desde un punto de vista antropocéntrico.
Pero, si pudieran, ¿qué dirían los pobladores no humanos de la naturaleza que queda afectada? Por desgracia, ellos no tienen voz. Solo pueden marcharse o perecer cuando degradamos o eliminamos sus entornos habituales. Quizás esta exposición sea una manera de dar la voz a estos habitantes amenazados, con algo tan simple y sencillo como valorar la belleza y la importancia que representa su sola presencia…, su misma existencia.
Esperamos que la exposición transmita el cariño y respeto, que la naturaleza y las especies que en ella habitan nos merecen.











